La tormenta descargó con menos fuerza en la ciudad que en sus alrededores, sobre todo el polígono industrial de San Cibrao.
Aún así, el agua que discurría por el casco urbano anegó parte de un bazar chino en la calle Ervedelo y formó grandes charcos en las avenidas de Marcelo Macías, Manuel Curros Enríquez, Portugal y Zamora, provocando atascos y retenciones de vehículos en la práctica totalidad del casco urbano.
La Policía Local se vio obligada a regular el tráfico en los cruces del centro de la ciudad y salidas hacia las carreteras N-120 y N-525 para agilizar la circulación.
Eso sí, la descarga no ocasionó ningún accidente de circulación, según los datos que manejaban los agentes.
Los bomberos no recibieron ninguna llamada por posibles inundaciones de bajos comerciales, garajes y viviendas.
Mientras, la Guardia Civil de Tráfico cortó un carril de la carretera N-525, a la altura de O Piñeiral (San Cibrao) debido a una bolsa de agua que se formó en la calzada. La misma situación se producía en la OU-540, a la altura del enlace con la autovía Rías Baixas.